viernes, 27 de enero de 2017
martes, 10 de enero de 2017
Testimonio de Sanación publicado en Iglesia en Jaén
En el numero 596 de nuestra Revista Diocesana "Iglesia en Jaén" se ha publicado un testimonio de una chica que finalizó hace un tiempo su acompañamiento en Proyecto Raquel Jaén, os lo compartimos:
María (nombre
ficticio), narra su experiencia tras someterse a un aborto voluntario. Su
testimonio es propio, pero en él pueden sentirse reflejadas muchas mujeres que
pasan por el mismo trance. La
Misericordia de Dios, el perdón y la paz le llegó a través de Proyecto Raquel.
Así lo cuenta.
¿Qué te llevó a
practicarte un aborto?
Cuando menos lo pensaba , me vi enfrentada al episodio más
duro de mi vida, hasta ahora. Después de muchos esfuerzos tenía por fin
preparado el proyecto que siempre había soñado. Lo había dejado todo para
emprender esa aventura , que esperé por años realizarla. Estaba vulnerable
emocionalmente, tras haber pasado por momentos muy tristes y un quiebra
sentimental importante los meses anteriores.
Algo que no tenía en mente en ese momento, sucedió. Me
enteré que estaba embarazada, tres semanas antes de iniciar una nueva etapa en
mi vida para la que me había estado preparando hace tiempo. Siempre había
querido ser madre, pero nunca en las circunstancias que estaba envuelta en esos
momentos. Con un padre con el cual no había lazos afectivos profundos, ni
planes de estar juntos en un futuro. Así que tomé una decisión, junto con el
padre de mi bebé.
Este en un resumen breve de los antecedentes previos del
inicio de esta triste pero experiencial historia de mi vida.
¿Cómo viviste el
trance de abortar?
Realicé el aborto. No le conté a nadie de mi familia, solo me apoyaron tres amigas, dos a la distancia, y una de forma presencial. El padre no me apoyó absolutamente. Me sentí desamparada, confundida, desilusionada de todo.
Realicé el aborto. No le conté a nadie de mi familia, solo me apoyaron tres amigas, dos a la distancia, y una de forma presencial. El padre no me apoyó absolutamente. Me sentí desamparada, confundida, desilusionada de todo.
Tenía 7 semanas mi bebé Alonso. Lo enterré en un lugar
precioso debajo de un árbol en el campo de mis padres en mi pueblo natal. Me
despedí de él, le escribí una carta y lloré mucho rato sin parar, fue un
momento intimo entre él y yo. No sé cómo tuve la fortaleza, pero seguí mi
camino.
¿Y después, cómo
siguió tu vida?
Después no tuve la oportunidad de ir a un médico para que me evaluara y, al tiempo, me sentí muy enferma. Pero debía instalarme en una nueva ciudad dónde iba a poder realizar mi "sueño" y encontrar un sitio para poder vivir. Habían empezado las clases y ya tenía trabajos por hacer. Por lo que, postergué mi salud unos días, hasta que no soporté más y fui al médico.
Después no tuve la oportunidad de ir a un médico para que me evaluara y, al tiempo, me sentí muy enferma. Pero debía instalarme en una nueva ciudad dónde iba a poder realizar mi "sueño" y encontrar un sitio para poder vivir. Habían empezado las clases y ya tenía trabajos por hacer. Por lo que, postergué mi salud unos días, hasta que no soporté más y fui al médico.
Además de tener una infección en mi riñón, encontraron
signos de embarazo, por lo que tendría que someterme nuevamente al mismo
proceso (con pastillas). El mal sueño no acababa nunca. Gracias a Dios, caí en
unas buenas manos de una médico ginecóloga, quien fue muy humana en el
ejercicio de su profesión al comprender mi situación tan difícil, sobretodo, al
ser empática con respecto a las condiciones en que había realizado el aborto y
la soledad en la que me encontraba en ese instante. Desde ese minuto, a pesar
de que me sentía totalmente derrumbada, lejos de mis seres queridos, sin apoyo
del padre del bebé, aún sin poder creer lo que había hecho y lo que estaba
viviendo, empezaron a aparecer personas luminosas en mi camino.
Mis compañeros de piso me apoyaron desde el primer momento
que les conté lo que me pasaba, sin conocerlos mucho aún, deposité mi confianza
en ellos y, desde ese minuto formamos una familia.
Siguieron pasando sucesos difíciles, mi salud estaba muy
frágil, jamás me había sentido así. Luego me di cuenta que además de tener mi
salud física muy deteriorada, mi salud mental y espiritual estaba igual, por
eso no podía salir adelante. Estuve en un estado etéreo varias semanas, no me
estaba dando cuenta de lo que me pasaba ni de lo que pasaba a mi alrededor.
Cuando caminaba por las calles, y pasaba por fuera de una iglesia, aunque fuera
de camino a la universidad u otro sitio, tenía que entrar, era una especie de
“necesidad intrínseca y profunda”. Cuando salía de la iglesia me sentía mejor,
luego de pedirle mil veces perdón al Señor y a la Virgen, sin embargo, al pasar
unas horas, me sentía nuevamente en un hoyo negro, triste muy triste, suspiraba
a cada momento. Era como si tuviera algo atrapado en mi corazón y al suspirar
intentaba expulsarlo.
¿Cómo conociste
Proyecto Raquel?
Un día, mi amiga y compañera de piso, me habló acerca del duelo e intentó que me diera cuenta de que necesitaba ayuda, porque me veía muy mal. Gracias a esa conversación, logré despertar un poco y cogí fuerzas, que creía que ya no las tenía, y comencé a buscar por Internet. No sabía cómo empezar, pero empecé a leer sobre síndrome post aborto y luego, buscando y buscando encontré un video en Youtube de una conferencia de María José Mancilla (directora de Spei Mater) que hablaba del síndrome post aborto, sobretodo de las heridas por el aborto y lo que me atrajo más fue que dijo que si es posible abrir una puerta a la esperanza, de que si es posible salir de ese trauma, de ese dolor. Lo abordó desde el aspecto espiritual, de sanar la herida del corazón. Eso es lo que yo buscaba! Suspire y lloré en ese momento, pero de alivio, al saber que podría buscar ayuda y esa ayuda calzaba perfecto a lo que necesitaba en ese minuto.
Un día, mi amiga y compañera de piso, me habló acerca del duelo e intentó que me diera cuenta de que necesitaba ayuda, porque me veía muy mal. Gracias a esa conversación, logré despertar un poco y cogí fuerzas, que creía que ya no las tenía, y comencé a buscar por Internet. No sabía cómo empezar, pero empecé a leer sobre síndrome post aborto y luego, buscando y buscando encontré un video en Youtube de una conferencia de María José Mancilla (directora de Spei Mater) que hablaba del síndrome post aborto, sobretodo de las heridas por el aborto y lo que me atrajo más fue que dijo que si es posible abrir una puerta a la esperanza, de que si es posible salir de ese trauma, de ese dolor. Lo abordó desde el aspecto espiritual, de sanar la herida del corazón. Eso es lo que yo buscaba! Suspire y lloré en ese momento, pero de alivio, al saber que podría buscar ayuda y esa ayuda calzaba perfecto a lo que necesitaba en ese minuto.
Busqué Proyecto Raquel, encontré una dirección de correo
electrónico y les envié el siguiente mensaje:
Estimados:
Junto con saludar, les escribo para pedirles información y orientación
acerca del Proyecto Raquel. Me he enterado por internet acerca de este proyecto
y es justamente lo que ando buscando. Actualmente estoy sin redes de apoyo
familiar ni social. Necesito apoyo psicológico y principalmente espiritual,
tengo miedo de estar cayendo en depresión , ya que no sé cómo afrontar ni
manejar el dolor y heridas en el corazón que me han dejado la realización de un
aborto. No tengo apoyo y me es difícil hablar el tema con la gente que me rodea
ahora en estos momentos .
Por favor, si me pudiesen orientar y ayudar se los agradecería
infinitamente
Estaré muy atenta a su respuesta
¿Cómo te acogieron
desde Proyecto Raquel?
Como ser humano cometemos muchos errores y uno de ellos es ser prejuicioso, según mi opinión. De forma equivocada pensé, antes de conocer sobre el Proyecto Raquel, de que la Iglesia y las personas que profesan nuestra religión católica jamás podrían ayudarme, que me juzgarían y que no comprenderían la situación por la que yo había pasado, lo que yo había sido capaz de hacer. Desde el primer día que estuve con mi "consejera", de quien estoy profundamente agradecida, me sentí aliviada, volví a coger fuerzas para seguir adelante en mi sanación espiritual.
Como ser humano cometemos muchos errores y uno de ellos es ser prejuicioso, según mi opinión. De forma equivocada pensé, antes de conocer sobre el Proyecto Raquel, de que la Iglesia y las personas que profesan nuestra religión católica jamás podrían ayudarme, que me juzgarían y que no comprenderían la situación por la que yo había pasado, lo que yo había sido capaz de hacer. Desde el primer día que estuve con mi "consejera", de quien estoy profundamente agradecida, me sentí aliviada, volví a coger fuerzas para seguir adelante en mi sanación espiritual.
Podría seguir escribiendo hojas y hojas de texto para
intentar reflejar todas las emociones y vivencias que experimenté durante todos
los encuentros que tuve en las distintas etapas que Proyecto Raquel me
proponía, que tal como me señaló mi consejera, era un instrumento a través del
cual Dios quería que yo supiera que Él estaba en todo momento conmigo y que si
me podía perdonar, mi hijo también y que yo también tenía la capacidad de
perdonarme.
Me siento profundamente agradecida de que el proyecto Raquel
se hiciera presente en mi vida en esos momentos tan grises, de poder haber
encontrado la reconciliación y el perdón de Dios. Las circunstancias de mi vida
en ese período hicieron que mi proceso fuera más veloz que el de otras mujeres
y, me siento afortunada y bendecida por ello. Porque sé que a otras mujeres
este camino se les torna más pedregoso y extenso. Pero, quiero transmitirles a
otras mujeres, a través de mi experiencia, que todas tenemos la fortaleza
interna de salir adelante, lo más importante que contamos con personas que nos
pueden acompañar en este sendero espiritual en la búsqueda del perdón de Dios y
la Virgen, y de nuestro propio perdón.
¿Y cómo fue tu
encuentro con ese Dios, que es Misericordia con todos sus hijos?
Como les mencioné anteriormente, al volver a reencontrarme con Dios, con la posibilidad de que Él me pudiera perdonar, y de que mi hijo también lo hiciera, comenzaron a aparecer personas luminosas y llenas de amor en mi camino, una de ellas es mi actual pareja, quien me tomó de la mano y me ayudó también en todo este proceso. Ahora, formaremos un proyecto de vida juntos y por supuesto, en un futuro, quiero tener hijos y darles todo el amor que a mi hijo Alonso no le pude dar de forma física.
Como les mencioné anteriormente, al volver a reencontrarme con Dios, con la posibilidad de que Él me pudiera perdonar, y de que mi hijo también lo hiciera, comenzaron a aparecer personas luminosas y llenas de amor en mi camino, una de ellas es mi actual pareja, quien me tomó de la mano y me ayudó también en todo este proceso. Ahora, formaremos un proyecto de vida juntos y por supuesto, en un futuro, quiero tener hijos y darles todo el amor que a mi hijo Alonso no le pude dar de forma física.
Hace poco tiempo escuché en una misa una canción y una frase
se quedó en mi memoria: "El señor es mi luz y mi salvación, ya
no camino en tinieblas". Un abrazo fraterno para todos vosotros.
jueves, 29 de diciembre de 2016
Proyecto Raquel celebra una Eucaristía en memoria de las víctimas de los abortos procurados.
En el día de ayer, día de los Santos Inocentes Mártires, aún perdura en muchos lugares la tradición de las de bromas, de burlas, de guasas… cuando su origen es explicito: muerte al indefenso.
Por eso, un año más, miembros del Proyecto Raquel Jaén, junto a la comunidad parroquial de San Félix de Valois, han querido recordar, de forma especial, a aquellos inocentes que perdieron su vida sin saber porqué, sin razón alguna, sin haber cometido ningún delito… , especialmente las víctimas de los abortos procurados, forzados, inducidos, obligados, impuestos…
Una jornada de oración por ellos, como seguro Jesús pidió por todos aquellos niños que murieron inocentemente salvándole a él. Pedimos por esos hijos abortados que son inocentes y por sus madres, padres, hermanos, abuelos, que no hicieron o no pudieron hacer lo suficiente para defenderles.
Rezamos el Santo Rosario ofreciendo cada misterio y celebrando juntos, a continuación, la Santa Eucaristía, presidida por el párroco, D. Luis María Salazar y concelebrada por el Delegado Episcopal para la Familia y la Vida, D. Francisco de la Torre, como ofrenda de amor, en la presencia de cada uno de ellos, ante el Padre.
D.Luis María destacó en su homilía cómo Jesús siempre está al lado de los inocentes, de los que sufren la violencia, de todos los indefensos victimas de unas leyes injustas cómo fue aquella proclamada por Herodes.
Ante esa gran injusticia que hoy significa el aborto también tenemos que escuchar a esos padres y madres que fueron víctimas de la presión social, económica, laboral, médica,… y qué hoy, en silencio se lamentan por sus hijos abortados, como el grito de desesperanza y desconsuelo que se oyó en Ramá.
Jesús también tiene un mensaje de esperanza para ellos y, la Iglesia a través de iniciativas como el Proyecto Raquel intenta llevar de la mano a esos padres y madres heridos por el aborto para que el remordimiento que sienten y que los deja anclados en un pasado sin esperanza den el paso a un arrepentimiento que les abre una puerta al futuro, asumiendo su grave error, pero llevándolos a reconstruir su vida en la Misericordia de Dios.
Por eso, un año más, miembros del Proyecto Raquel Jaén, junto a la comunidad parroquial de San Félix de Valois, han querido recordar, de forma especial, a aquellos inocentes que perdieron su vida sin saber porqué, sin razón alguna, sin haber cometido ningún delito… , especialmente las víctimas de los abortos procurados, forzados, inducidos, obligados, impuestos…
Una jornada de oración por ellos, como seguro Jesús pidió por todos aquellos niños que murieron inocentemente salvándole a él. Pedimos por esos hijos abortados que son inocentes y por sus madres, padres, hermanos, abuelos, que no hicieron o no pudieron hacer lo suficiente para defenderles.
Rezamos el Santo Rosario ofreciendo cada misterio y celebrando juntos, a continuación, la Santa Eucaristía, presidida por el párroco, D. Luis María Salazar y concelebrada por el Delegado Episcopal para la Familia y la Vida, D. Francisco de la Torre, como ofrenda de amor, en la presencia de cada uno de ellos, ante el Padre.
D.Luis María destacó en su homilía cómo Jesús siempre está al lado de los inocentes, de los que sufren la violencia, de todos los indefensos victimas de unas leyes injustas cómo fue aquella proclamada por Herodes.
Ante esa gran injusticia que hoy significa el aborto también tenemos que escuchar a esos padres y madres que fueron víctimas de la presión social, económica, laboral, médica,… y qué hoy, en silencio se lamentan por sus hijos abortados, como el grito de desesperanza y desconsuelo que se oyó en Ramá.
Jesús también tiene un mensaje de esperanza para ellos y, la Iglesia a través de iniciativas como el Proyecto Raquel intenta llevar de la mano a esos padres y madres heridos por el aborto para que el remordimiento que sienten y que los deja anclados en un pasado sin esperanza den el paso a un arrepentimiento que les abre una puerta al futuro, asumiendo su grave error, pero llevándolos a reconstruir su vida en la Misericordia de Dios.
jueves, 22 de diciembre de 2016
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Ante la carta apostólica “Misericordia et misera”
a. Es una buena noticia en cuanto a que facilita que las personas arrepentidas y rotas puedan acercarse a Quien es la fuente de toda Misericordia y Perdón. Sin embargo, la Iglesia ya ha venido acogiendo con misericordia a las personas que han sufrido un aborto provocado, sin duda, el Proyecto Raquel, que busca no sólo la reconciliación sino también la sanación es prueba de ello. Eso si, el requisito sigue siendo el mismo un corazón arrepentido
b. En ningún caso debe entenderse como una "normalización" del aborto o como suavizar la gravedad del mismo y de su destrucción: el aborto es siempre muy grave y quitarle importancia no hace bien a la persona que está sufriendo sus consecuencias, antes bien supone minimizar su dolor y su pérdida.
c. Tampoco el Papa está hablando específicamente de las mujeres, porque el aborto no es un tema de "mujeres" es un tema de personas, de familias y de la sociedad en su conjunto, y el arrepentimiento y la reconciliación debe de ser para todos los involucrados en el mismo.
d. Es un reto a la comunidad cristiana, tanto a sacerdotes como a laicos: al sacerdote se le pide que guie, apoye y alivie en un camino de reconciliación especial. A los fieles se nos pide también acogerlos en nuestras comunidades para ayudarles a transformar su vida.
e. No podemos leer este párrafo aislado de la carta apostólica y de su definición de misericordia como "acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida"
Desde Spei mater- Proyecto Raquel ofrecemos acompañamiento en ese camino de reconciliación especial que nos menciona el Papa a las personas que han sufrido un aborto provocado y queremos igualmente ayudar a la formación de laicos y sacerdotes para que puedan apoyar, consolar y ser el verdadero "rostro de la misericordia" que tanto necesita el mundo.
María José Mansilla
Presidenta Spei Mater
(Proyecto Raquel, Proyecto Ángel, Parroquias por la Vida)
martes, 15 de noviembre de 2016
viernes, 11 de noviembre de 2016
CARTA DEL OBISPO: ESTE ES EL TIEMPO DE LA MISERICORDIA
Queridos diocesanos:
Finaliza en estos días el Año Jubilar de la Misericordia. Y ahora la pregunta que seguramente nos hacemos es: ¿Ahora qué? Estoy convencido de que a ninguno se os escapa que todo lo vivido deja en nosotros una profunda huella. Pero un año jubilar nos pide siempre a cada uno de nosotros un compromiso: un año jubilar es una vuelta a empezar. Ahora toca continuar dándole vida a todo lo que ha sido restaurado en todos nosotros por la misericordia divina. Ahora es el tiempo de la misericordia.
El tiempo jubilar ha sido para que todo vuelva a su estado primero de fe, de amor y de esperanza. En nuestro caso ha servido para que la viga maestra de la vida de la Iglesia, la misericordia, recuperara su fuerza y esplendor en todos nosotros. En nuestra experiencia jubilar, si la hemos vivido con autenticidad, se ha recuperado lo que estaba débil en el amor y en el servicio, lo que estaba torcido en nuestra mirada a nuestros hermanos, lo que en nuestra vida había perdido el tono misericordioso de Dios. Hemos tomado conciencia de que necesitábamos la restauración de nuestras vidas en lo que nos da más credibilidad, la misericordia.
Por el reencuentro con la misericordia todo ha quedado restaurado en nuestra condición humana. Como nos ha propuesto el “logo” del Jubileo: cuantos hemos pasado por la Puerta Santa, que es Jesucristo, el Buen Pastor que carga sobre sus hombres con nosotros y con todo ser humano extraviado, hemos vuelto a redescubrir nuestra propia humanidad. En el “logotipo” los ojos de Cristo se confunden con los del hombre: se nos recuerda así, una vez más, que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado” (GS 22). A lo largo de este año hemos vivido un reencuentro con Dios, autor de toda misericordia, y hemos hecho lo que teníamos que hacer: recuperar una relación que nos cura del mal pasado que acumulaba nuestro corazón y nos permite entrar renovados en una nueva etapa.
Por eso, lo que toca ahora es pensar en qué va a suceder mañana. Mañana es el día en que hemos de convertirnos en testigos de la misericordia divina. A partir de mañana comienza el tiempo de señalar a todos el corazón de Dios y de decirnos unos a otros que es tiempo de mostrar cómo la misericordia es la viga maestra de una vida plenamente humana. Desde mañana hemos de ser testigos de la Verdad que dirige el mundo: “El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos” (Papa Francisco, Laudato si’ 238).
Como testigos del tiempo vivido que hoy finaliza, trabajaremos para que el mundo, nuestro mundo, beba de la fuente misma de la misericordia. De un modo especial cultivaremos el perdón y diremos a voz en grito, sobre todo con nuestra vida, que no hay misericordia sin perdón, que vivir de acusadores es una farsa del Evangelio y una adulteración del amor de Dios. Diremos que sabemos perdonar, porque hemos sido perdonados por el amor de Nuestro Dios. ¡Cómo cambiaría el mundo si aprendiéramos a mirarnos los unos a los otros con un corazón sanado por la misericordia! A partir de mañana cerremos las heridas que nos impidan amar a los otros.
A partir de mañana se ha de convertir en habitual para nosotros la práctica de las obras de misericordia; cada uno ha de sentir y hacer a favor de nuestros hermanos más pobres y débiles lo que se espera de los cristianos. Como dice el Papa Francisco: ¡Cuantas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo de hoy! Por eso, hemos de comprometernos a abrir nuestra mirada misericordiosa y samaritana a cada una de las personas, de las familias, de los núcleos sociales que sufren los problemas que hay en nuestro mundo y, en especial, en nuestro entorno, en cualquiera de los entornos de la sociedad giennense.
Pidámosle al Señor que nos muestre cada día su corazón, que es generoso y rico en clemencia, sólo en él se ablandará el nuestro para sentir y amar como siente y ama el suyo. No importan dónde estemos ahora cada uno de nosotros en nuestra sintonía de fe con el corazón de Cristo. Si nos es difícil permanecer en él por las dificultades que hoy tenemos para vivir la fe, no olvidéis nunca que el corazón de Dios siempre está donde se ama, especialmente a los más pobres. La sintonía del amor, con corazón de misericordia, nos llevará siempre a la sintonía de la fe.
Con mi afecto y bendición.
+ Amadeo Rodríguez Magro,
Obispo de Jaén
Obispo de Jaén
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