jueves, 25 de septiembre de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
Mensaje del papa Francisco del 25 de Abril de 2014
El aborto “agrava el dolor de muchas mujeres que ahora
llevan consigo profundas heridas físicas y espirituales después de sucumbir a
las presiones de una cultura secular que devalúa el regalo de Dios de la
sexualidad y el derecho a la vida del no nacido”
martes, 8 de abril de 2014
La misericordia de Dios acaricia las heridas de los pecados
La misericordia divina es una gran luz de amor y de ternura,
es la caricia de Dios sobre las heridas de nuestros pecados.
Ésta es la enseñanza que el papa Francisco ha extraído de las lecturas del día, y que el Pontífice ha explicado en su homilía de la misa celebrada el pasado lunes, 7 de abril, en la capilla de la Casa Santa Marta.
Ésta es la enseñanza que el papa Francisco ha extraído de las lecturas del día, y que el Pontífice ha explicado en su homilía de la misa celebrada el pasado lunes, 7 de abril, en la capilla de la Casa Santa Marta.
El Evangelio de la adúltera perdonada ha dado lugar al Santo
Padre para explicar lo que es la misericordia de Dios. El relato es bien
conocido: los fariseos y los escribas traen a Jesús a una mujer sorprendida en
adulterio y le preguntan qué hacer, ya que la ley de Moisés preveía la
lapidación, al ser considerado un pecado gravísimo.
Jesús se queda solo con la mujer, como un confesor,
diciéndole: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? ¿Dónde están?
Estamos solos, tú y yo. Tú ante Dios, sin las acusaciones, sin las habladurías.
¡Tú y Dios! ¿Nadie te ha condenado?". La mujer responde: "¡Nadie,
Señor!", pero ella no dice: "¡Ha sido una falsa acusación! ¡Yo no he
cometido adulterio!" y "reconoce su pecado". Y Jesús afirma:
"¡Yo tampoco te condeno! Ve, ve y de ahora en adelante no peques más, para
no pasar por un momento como este; para no pasar tanta vergüenza; para no
ofender a Dios…".
"¡Jesús perdona! -ha afirmado Francisco-. Pero aquí se
trata de algo más que del perdón":
"La misericordia --ha señalado el Santo Padre-- es algo
difícil de entender".
Alguien podría preguntar: 'Pero, padre, ¿la misericordia no
borra los pecados?' "No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios!.
La misericordia es la forma como Dios perdona. Porque Jesús podía decir: 'Yo te
perdono. ¡Vete!', como le ha dicho a aquel paralítico que le habían bajado
desde el techo: '¡Tus pecados te son perdonados!' Aquí dice: '¡Vete en paz!'.
Jesús va más allá. Le aconseja de no volver a pecar. Aquí se ve la actitud
misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos...
La misericordia va más allá y transforma la vida de una
persona de tal manera que el pecado sea dejado de lado.
"Nosotros miramos al cielo, tantas estrellas, tantas
estrellas; pero cuando llega el sol, por la mañana, con tanta luz, las
estrellas no se ven. Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de
ternura.
Dios no perdona con un decreto, sino con una caricia,
acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está involucrado en el
perdón, está involucrado en nuestra salvación. Y así Jesús hace de confesor: no
la humilla, no le dice 'Qué has hecho, dime ¿Y cuándo lo has hecho? ¿Y cómo lo
has hecho? ¿Y con quién lo has hecho?' ¡No! 'Vamos, vamos y de ahora en
adelante ¡no peques más!'.
Es grande la misericordia de Dios, es grande la misericordia
de Jesús. ¡Nos perdona acariciándonos!
jueves, 27 de marzo de 2014
Testimonio de una mujer que abortó
Esperanza Puente se sometió a un aborto, de forma
voluntaria, hace casi 20 años. Sola y con un hijo pequeño, vio el aborto como
única salida a sus problemas. Hoy, Esperanza trabaja de forma incansable en la
erradicación del aborto y dedica su tiempo a ayudar a mujeres que han pasado
por lo mismo que ella. Ha contado su testimonio en congresos nacionales e
internacionales, en colegios, institutos, universidades y foros médicos. Una de
las integrantes del equipo de Cultura de la Vida de Arguments ha tenido oportunidad
de hablar con ella.
- Es evidente que el aborto afecta a muchas personas y, sin embargo, en nuestro país, las cifras indican que el año pasado, alrededor de 120.000 mujeres se sometieron a un aborto. Es evidente que el número de abortos se ha multiplicado en España en los últimos años. ¿Cómo cree que puede ponerse fin a esto?
- En este sentido, ¿tiene constancia de alguna mujer que iba
a abortar y no lo ha hecho después de escuchar su testimonio?
- Sí. Es muy duro contar el testimonio y es muy duro hablar
con chicas y que luego pasen por un aborto. Pero es una satisfacción saber que
hay mujeres que, gracias a tu testimonio, han decidido no abortar y están
felices con sus hijos. Es una satisfacción para seguir luchando y seguir
adelante en esta labor de intentar hacer las cosas, de hacer el bien.miércoles, 26 de marzo de 2014
Celebración de la Jornada por la Vida y envío de los colaboradores del Proyecto Raquel
El pasado 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del
Señor, en el que se celebra la Jornada por la Vida, la Diócesis de Jaén, a
través de la Delegación Episcopal de Familia y Vida, y bajo la supervisión del
Centro de Orientación Familiar (C.O.F.) ha puesto en marcha el Proyecto RAQUEL, iniciativa católica que nace y se desarrolla para responder
al drama social que sufre la mujer tras un aborto provocado con secuelas que la
acompañan en el llamado “síndrome post-aborto”.
Es su
homilía nuestro Obispo recordó las palabras del Beato Juan Pablo II en
Evangelium vitae: “Es urgente una gran oración por la vida, que abarque al
mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o
asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con
iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleven una súplica
apasionada a Dios, Creador y amante de la vida” (E.V. nº 100).
Pero en
nuestra sociedad la cultura de la vida se ve amenazada por la difusión de una
verdadera "cultura de la muerte". En los últimos decenios,
refiriéndose al aborto, nuestro Obispo señalaba que, se ha dado un salto muy grande en España en
este último mal, verdadera plaga social. Hemos pasado de considerar a el aborto
como un delito penal, despenalizado sólo en casos presuntamente excepcionales,
a reivindicarlo como un derecho de la mujer, con el evidente intento
legislativo de dejarlo al libre albedrío de la embarazada, con una actitud,
además, profundamente insolidaria: la de dejar a la mujer sola frente a sus
circunstancias, abriéndole una puerta aparentemente fácil, pero verdadero
sofisma y engaño, a la vista de unas consecuencias incalculables.
El
Proyecto Raquel es la respuesta de la Iglesia Católica al drama del aborto. Los
objetivos de este Proyecto son, por tanto, acompañar a estar personas heridas
que, con frecuencia, caminan solas con ese peso, para indicarles caminos de
sanación consigo mismas, con el hijo o hija perdidos y con Dios, mediante el
perdón y la reconciliación. Se intenta, desde la comprensión y misericordia,
ayudar a estas personas a reconstruir sus vidas, mediante un equipo de personas
coordinadas y preparadas puestas a su disposición.
Con el Rito
de Envío de los acogedores, consejeros, intercesores y sacerdotes que forman
parte de este proyecto, se pone definitivamente en marcha el Proyecto Raquel en
nuestra Diócesis, proyecto cuyo lema es "Un aborto destruye dos vidas.
Queremos ayudarte a recuperar una: la tuya", y que toma su sombre
de la cita de Jeremías.
"Se escucha un grito en
Ramá, gemidos y un llanto amargo: Raquel, que llora a sus hijos, no quiere ser
consolada, pues se ha quedado sin ellos.
Esto dice el Señor: Reprime la
voz de tu llanto, seca las lágrimas de tus ojos, pues tendrán recompensa tus
penas...
Tu futuro rebosa esperanza.
Jeremías 31, 15-17
Antes de finalizar la celebración
y tras rezar todos juntos la "Oración por la Vida", Monseñor del Hoyo
hizo público el nombramiento del M.I. Sr. D. Jesús Simón Peinado Mena como
Director Espiritual del Proyecto Raquel en la Diócesis de Jaén.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Papa Francisco:“¿Quién soy yo para juzgar?”
El Papa
centró su homilía en casa Santa Marta en la misericordia. Francisco
explicó que para ser misericordioso hacen falta dos conductas: La
primera, avergonzarse de los propios pecados y la segunda, agrandar el
corazón.
"Si todos los pueblos, las personas, las
familias, los barrios, tuviésemos esta actitud, ¡cuánta paz habría en el mundo,
cuánta paz habría en nuestros corazones! Porque la misericordia nos conduce a
la paz. Recordad siempre: '¿Quién soy yo para juzgar?'. Hay que avergonzarse y
agrandar el corazón. Que el Señor nos dé esta gracia”.
El pasado
lunes 17 de marzo el Papa en su homilía en la Residencia de Santa Marta, dónde
habitualmente celebra la Eucaristía señaló que las personas con un corazón
generoso no juzgan a los demás por sus pecados, sino que reconocen los
suyos y piden perdón por ellos a Dios.
"... hay tantas cosas pequeñas, tantos pecados
cotidianos, de todos los días… Y cuando uno piensa: ‘Pero qué cosa, pero que
corazón chiquito: ¡he hecho esto contra el Señor!’. ¡Eso es avergonzarse!
Avergonzarse ante Dios y esta vergüenza es una gracia: es la gracia de ser
pecadores. Yo soy pecador y me avergüenzo ante Ti y te pido perdón’. Es
sencillo, pero es tan difícil decir: ‘He pecado’”.
"¡Agrandar el corazón! ‘Pero yo soy un pecador’.
‘Mira qué cosa ha hecho éste, aquel…. ¡Yo he hecho tantas! ¿Quién soy yo para
juzgarlo?’. Esta frase: ¿‘Quién soy yo para juzgar a éste? ¿Quién soy yo para
hablar mal de éste? ¿Quién soy yo para...? ¿Quién soy yo, que ha hecho las
mismas cosas o peores?’. ¡El corazón grande! Y el Señor lo dice: ‘¡No juzguen y
no serán juzgados! ¡No condenen y no serán condenados! ¡Perdonen y serán
perdonados! ¡Den y se les dará!’. ¡Esta generosidad del corazón! Y ¿qué cosa se
les dará? Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y
desbordante. Es la imagen de las personas que iban a recoger el grano con el
delantal y estiraban el delantal para recibir más, más grano. Si tienes el
corazón grande puedes recibir más”.
"El hombre y la mujer misericordiosos tienen un
corazón grande, grande: perdonan siempre a los demás y sólo piensan en sus
pecados. ‘¿Has visto qué cosa ha hecho éste?’. ‘¡Tengo suficiente con aquello
que he hecho yo y no me inmiscuyo!’. Este es el camino de la misericordia que
debemos pedir. Si todos nosotros, si todos los pueblos, las personas, las
familias, los barrios, tuviésemos esta actitud, ¡cuánta paz habría en el mundo,
cuanta paz en nuestros corazones! Porque la misericordia nos conduce a la paz.
Recuerden siempre: ‘¿Quién soy yo para juzgar?’. Hay que avergonzarse y
agrandar el corazón. Que el Señor nos dé esta gracia”.
EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
martes, 18 de marzo de 2014
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